lunes, 9 de noviembre de 2009

Mía.

Un cierre?
Mía
Pequeña.
secretos.
Miedo.
* con sabor a canela*

domingo, 30 de noviembre de 2008

Manuela

Manuela era la tía de la abuela de Marisa Estaba olvidada en algún lugar del mundo cuando ocurrió que vendieron la gran mansión.  La casona era vieja ya para esa época. Estaba media caída abajo. Los techos húmedos y pocas tejas. La verdad que valía poco y nada. La vendieron al mejor por postor por un par de monedas que sirvieron para mantener a la hermana ocupada. Se la pasaba contando la cantidad de dinero que le quedaba. Y cuando no, se pasaba quejándose de que no tenía lo que le sobraba.
Manuela se había metido con un grupo de mujeres religiosas a las que les gustaba cantar en navidad y dormir en las pascuas. Creo que ni ella sabía muy bien a que religión pertenecía pero ya ni importaba. Eran sus amigas y vivían juntas. Solteras todas se contaban las historias de amor que nunca tuvieron y siempre imaginaron con tener.
Quien quiera que haya mirado por la ventana ese día no hubiese entendido lo que pasaba allí. Todas alrededor de una fotografía añeja, cubierta aún de polvo y un tanto desteñida en las puntas. Escrita en lápiz atrás, una fecha que no se lograba entender. Mil novecientos algo. Manuela la había encontrado en el altillo de la mansión dentro de un cajón muy profundo. Debajo de la base. Oculta. En su cabeza tejió millones de historias mientras bajaba (con mucho cuidado por miedo a caerse) las altas y empinadas escaleras de madera. 

jueves, 20 de noviembre de 2008

Daría

Sin saber por qué lo hacía se casó con él. La verdad es que nunca lo amó de verdad. Era sólo el capricho último que debía ser cumplido antes de morir. Las vueltas de la vida y la falta de cuidados hacen que uno se muera por dentro primero, y luego por fuera. Un mero estornudo la hace creer que se despide del mundo. Un simple cliente la hace apagarse de a poco, y nadie sospecha. Ni de una cosa, ni de la otra. Ni de la enfermedad, ni del engaño.

Curiosamente su marido vuelve temprano y oye los gritos en su propio cuarto. Daría estaba acostada, con una pierna entre las sábanas y otra rodeando el cuerpo grasiento del otro hombre.  El marido llega desesperado porque aquella chica, a la que había abandonado, volvía de la mano con un muchacho. Y entró en la casa. Muy tarde. Darìa, de verdad, muy tarde.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Filomena

Como dije en algún momento. Los nombres determinan un carácter. Y este no es la excepción. Filomena. Filo: amor. Mena, no sabemos. ¿A quién le importa si tiene sentido? Ella sólo sabia ser ella y caminar como siempre lo hacía. Con la espalda curva y los pies arrastrados. Con los dientes resplandecientes de blanco. Lavados día y noche, noche y día.

Filomena es una de las vecinas más amadas del barrio. Vivió allí desde los tres años. Desde que el barrio tiene memoria, se acuerda de ella. Se puede decir que ella lo fundó con Martín cuando tenían tres y ocho años. Con una primera rama que al tiempo sería una casa en un árbol y con el tiempo se convertiría en hogar. El barrio nació en esa casita. Pequeña y acogedora. Lugar de reunión de todos los chicos del pueblo vecino (porque allí aún no había pueblo)

Pero a lo que vamos ahora es a su tiempo presente. A su momento actual en donde piensa en Martín, que debe estar cocinando el almuerzo en casa. En donde piensa en los nietos, que juegan en la pileta (hasta antes de comer y después todos a la sombrita a secarse) La nuera que está por llegar con las sobras de la fiesta del día anterior. Se ve un tanto feliz, un tanto cansada. Un tanto triste, un tanto enérgica.  

Pasa por la puerta del aquella casita y la mira. Y se tienta a entrar. Ya no es como antes. Ya no es segura.  Sigue estando en pie de suerte. Martín solía advertirle que no entre. Pero ella lo vio antes que nadie. Y lo sintió antes que cualquiera. Lo veía venir en su sangre. Lo olía en el pasto. Lo gustaba en el mate de las mañanas. O cuando hablaba con Lisa que salía al trabajo (esa chica estaba cambiada, desde que la dejo ese sin vergüenza). 

martes, 18 de noviembre de 2008

tiene

Tienen ese encanto que da tranquilidad.
Tiene esa chispa que parece estallar.
Tiene sangre que huele a vino.
Tiene un dedo que dice que no.
Tiene un cuerpo que llama al juego.
Tiene un dormir tranquilo.
Tiene sexo que deslumbra. 
Tiene una duda que la opaca.
Tiene miedo de ser ella.

 

lunes, 10 de noviembre de 2008

Arrabal

Como camina la mujer que te ama.
como se agita cuando llega a tu encuentro.
(...)
y me quede pensando varias veces en como suena aquello normal que no vale la pena llorar.
Un arrabal. En algún momento de mis días me la pasaba analizando esa letra. Eso que me hacia llorar de la canción. Eso tan profundo como irónico de esa canción. La doble intencionalidad de esas palabras. Esas palabras que te dicen que no la dejes ir. Por que ella aleja el mal, el mal puro. Como tardar en darte cuenta que las palabras son las menos llantosas del mundo. Cuando podes llegar a ver las cosas como de verdad son? despues de tanto, tanto, tanto escuchar la misma letra. Las palabras se comienzan a sentir diferentes. Comienzan a ser un sonido en tu ambiente. Comienzan a ser un pequeño murmullo en el fondo de tus pensamiento. La tarareas cuando salís de tu casa y te vas así a divagar por algún arrabal. Interesante cuando de pronto una palabra de aquel susurro te llega a los oidos y comenzas a ver el camino a tu alrededor de diferente manera. Con otros colores. Y entendes la ironia de las palabras. Constantes. Llenas de algo que no sabés bien que es. Pero no importa. Entendés.






Ella es una mujer normal, ella no es una mujer para llorar.

lunes, 20 de octubre de 2008

Lisa (I)

Las mujeres de mis cuentos siempre tienen algo nuevo que contarnos. O al menos algo para decir. Son duras y hermosas, como hadas en primavera. Como seres fantásticos en verano. Frias, oscuras, cautivantes. Supongo que ella también lo es. O por ahí es todo lo contrario y ella es solo la parte olvidada de todas las demás. Su nombre es Lisa y debieron ponerselo por que el nombre determina la personalidad que tomará la persona. Lisa, llana, hasta aburrida por momentos. Cada mañana se toca la punta de sus pies con las manos extendidas hacia el piso y todas las noches se acuesta en la soledad, en la oscuridad. Vive sóla, alejada de la realidad. Alejada de ella misma. No estudia, no hace ningún curso,
no se perfecciona, no visita amigos ni se acerca a ningún espacio en donde pueda encontrarse alguien con quien charlar. Camina a la estación de trenes siempre por el mismo camino y toma el tren que pasa, todos los días a las 7.49, ese que pasa hasta los domingos a esa hora. Vuelve a su casa en el tren de 17.53 y camina a su casa por las mismas cuadras que a la mañana. Y el lunes comienza la semana, y este lunes, se quedo dormida. Son las 7.50. Perdió el tren.

Lisa (II)

Tarde. No suena, no hay luz. Se perdió.
El tren. Lo perdió. Que hacer. ¿Comenzar a correr? Sin siquiera zapatos y con la mirada perdida de locura corre en busca de un tren que ya partió. Que ruega que se haya quedado dormida como ella. Lisa, llana. Lisa es una mujer de unos 28 años, lisa, llana, llena de cosas que no quiere contar por miedo a que desaparezcan al nombrarlas. Sigue una rutina desde hace años y hoy, lunes, la perdió.
Se fue. Cuando llego a la estación apenas quedaban aquellos que como ella se habían quedado dormidos. Un tren. Todos la miraban. Se reían por lo bajo. Descalza, con un pijama añejo de cuando tuvo su primer y único novio que la dejo por una que sí quería acostarse con él antes de casarce. La burlaban por su pelo rojo cuidadosamente enmarañado con las punats florecidas. Enrulado. Uñas largas y sucias.
Lisa se miró y por primera vez se vió. Entera, a ella. Lisa, llana, rara. Se dió vergüenza y uno que por allí pasaba la agarró.
Un muchacho de apenas unos años menos que ella. Gustavo. No sabía por que, pero él se enamoró de su color de pelo, del olor de su piel apenas levantada. Se enamoró de la vista perdida de esa mujer bastante mayor que él. Con suspiros nerviosos y lagrimas secas. La tomo de la mano como impulso. Su vida estaba llena de ellos. Maravillosa vida de azar y de no premeditar nada. Y lo supo apenas la vió. Que ella era quien él necesitaba.
Se dieron la mano y no se miraron. Ninguno al otro. Se pusieron a caminar y Lisa, lentamente comienza guiarlo hacia su casa. Lo lleva de la mano ciegamente y el camina a su lado enamorado aún más de su aroma, de su color, de suavidez. De la manera en la que ella lo hace pasear por aquellos lugares por los que él nunca habia pasado. Ese camino que Lisa, dia y noche realizaba para tomar su tren.
Y ella no sabía bien por qué. Por que el impulso de un beso la samarreba de repente y la hacia apretarle aún más fuerte esa mano. No comprendía que era eso que le pasaba pero sabía que había perdido su tren. Sabía que era tarde, que no iba a llegar al tren de la vuelta. Sabía que en su casa no había luz, que la cama estaba destendida. Que tenía un pijama viejo. Que tenía el pelo desprolijo.
Y sin importarle demasiado el lugar en donde estaba, él la desnudo y la beso. Y ella sintió que perdió el tren, que estaba despeinada, que tenía las uñas sucias y largas, puntas florecidas, pijama viejo, que no iba a trabajar.

pero no le importo

jueves, 9 de octubre de 2008

y?

que encontraste alli adentro?
acaso un maso de cartas?
unas cartas bien ecritas?
Un mundo de papel?
un grito adolorido?
Una sonrisa de bebé?
un cuento de la niñez?
Un piano de cola?
Una flauta traversa,
el sonido de una voz,
la cancion de cuna de cuando era niña
pajaros de colores
gorriones de papel
tintes de luz
botellas con barcos dentro de ellas
libros con olor a viejo
citas olvidadas
ordenes no ejecutadas
hojas sin escribir
flores sin secar
numeros de telefono sin usar
tazas con cafe
posillos de amargura
sonrisas de madres
llantos de ellas
hadas que se bañan en luces de plata
que a la noche,
cuando nadie las mira,
juegan a sacar cada una de las cosas


que hay en la caja.

miércoles, 8 de octubre de 2008

confieso

extrañaba editar mis cortos
confieso que no estoy del todo conforme
y eso me enorgullese de mi.
al final esta hecho.
entregado, se verá
tiene un largo camino por delante igual...
se sabe

viernes, 3 de octubre de 2008

linda

la sonrisa de una niña que se posa en el medio del salon a actuar.
es bonito, verdad?


luna y sol

donde quiera que este el sol. yo estoy. es una cosa a la inversa. Es un eclipse de luna y sol. Es una cosa extraña que genera más alla de la mirada de una constelación. Son estrellas fugaces que se ponen en el medio. Pero como en el medio. Son fugaces. Y eso es lo que importa.

miércoles, 1 de octubre de 2008

zona 5

Hoy no es el día para decir que siemmpre todo va a estar bien. Ayer no fue el día para que me digan que todo va a estar bien. Nunca todo está bien. Mi cabeza no esta bien. Por que? No se. A veces un nose enoja hasta lo más profundo de uno mismo.Irrita. No siempre es amenos escuchar un no se. Sensillamente no se. No se sabe. Todo nunca se sabe. Algo nunca se sabe. Me resisto a querer saber todo. Me tiño de azul para no saber todo.
Hay veces que uno tiene q sentarse en la caja de pandora e impedir que se abra, por que si ocurre eso no la podés cerrar más. Y creo q yo la dejé demasiado tiempo abierta. Por ahí es por eso que no se. Por que ante tantas dudas que surgen de esa caja nadie tiene las respuestas. No hay una explicación a todas las curiosidades de la vida.
Es tan sensible la luz a los ojos. Es tan simple sentir rozar sus dedos en mi. Es tan dificil saber por que no lo quiero. No quería. No fue. No se dió. Encuentros encontrados en único ser. Sentimientos contradictorios en una unica persona de carne y hueso y piel.
Yo voy a un lugar. Ahí voy. Hay un papel que me dan todos los lunes del cual me prendo para sentirme apenas un poco mejor por *hacer algo*. Ahi me dijeron: *solo por hoy* que importa el ayer. que importa el mañana si no podes hacer nada con ello. Ya pasó y ya pasará. Pensa en hoy. Hoy podes cambiar, hoy podés er feliz.
Que importa que pasó ayer. Que importa que caja abrí y no cerré. Qué importa que no sepa. Que importa, si ya pasó. Si no lo puedo cambiar. Hoy es el dia en donde comienza todo. Hoy empiezan las cosas a ser mejor siempre que yo lo quiera. Quiero hacerlo. Quiero poder. Quiero decir que Hoy, si pude. Quiero sentir que las cosas son como las quiero y no como me caen.
Hoy. Hoy. Hoy.

Perdon a los colores por ser tan gris a veces.
Es que no puedo ser más que un valor.
Pero, no soy en cero, soy en 18.
Debe ser por eso que no sé.


Por que estoy justo en el medio.

lunes, 15 de septiembre de 2008

entre colores


quien quiera

creo que siempre me gusto decir 'quien quiera que lea'. Es evidente que nadie puede pedirle a otro alguien que se digne a leer. Nadie puede pedir a otro alguien absolutamente nada. Ni siquiera en los propios sueños uno puede. Alguna vez soñé que pedía que me pasaran la pala de cavar para llegar al otro lado de la pared, y nadie lo hacia. Había un sueño que tenia recurrentemente, en una mansión oscura, rodeada de colores helados, con varios seres fantásticos como de Hansel y Gretel y que nadie quería a nadie. Bah, no lo se. No se si de verdad alguien en algún momento quiso. 

Por ende el que quiera leer, quien quiera que lea, podrá decir que estoy perseguida por mi misma sombra. Que soy extremista y que una parte de tristeza siempre está invadiendo mis letras. Pero nadie, nadie, ni siquiera el que lee, se puede dar cuenta que hay, más allá de las palabras en la pantalla. ¿Porqué es así? Por que nunca me digne a darme a conocer. Odio que me conozcan. Miento. Quiero que me conozcan pero temo darme a conocer. No agradar. 

Hay pocas gentes, que pueden verme. Pocas, muy pocas. Alguna solo ven mi reflejo en mi expejo prupura. Otras solo ven lo que les dejo ver. Algunas no ven más que mi sombra. Otras ven la mitad. Otras ven un poco más. Otras ven más alla. 

Hay una parte en las letras de las canciones que hay que aprender a leer entre lineas. Que hay q aprender a leer más alla de las palabras mismas. Creo que todos somos como aquellas poesías de Borges, que leia de chica, que casi me eran imposibles, irritantes, deslumbrantes, inentendibles y hasta sorprendentes. La verdad es que conocemos demasiado bien las palabras escritas en prosa. Nos falta (me incluyo en esto) leer poesía. Nos falta entenderla. 

A veces hay gente que logra leerme entre lineas. A veces les resulto cautivante, a veces les resulto agotadora. A veces les resulto complicada, sorprendente. Pero en las lineas escritas puedo ver. Puedo ver que hay más que lágrimas y llantos. Hay más. 

Una que otra sonrisa se me escapa al escribir estas cosas. 

Puedo sentirme. Cautivante, sorprendente, interesante, inentendible. Como Borges.

sábado, 30 de agosto de 2008

lgrms

¿Por que las lagrimas caen y son saladas? Me miraba en el espejo de mi baño. Nos e si uno se siente lindo cuando llora. Yo, al menos, no. Es raro que me sienta una hermosura, pero hoy había visto mi pelo, estaba prolijamente despeinado y me daba un aire suavemente cariñoso. Me sentí bien. Me volví a sentar frente al monitor y continué mirando mis películas.

Llego un momento en donde llore. Largué lágrimas. Con la lengua jugué a alcanzarlas antes de que toquen la parte inferior de mis mejillas. Me sentí horrible. Sentí mi piel áspera y los labios secos, imperfecciones, machas. Parece que con las lágrimas todos ellos salen a la luz. Ojos colorados, ojeras negras y piel rojiza. Mis manos feas, uñas sucias. Pies descalzos. Y olvidé los dos minutos en donde de verdad había disfrutado de mi misma, como raramente suele pasarme.

miércoles, 13 de agosto de 2008

terror

Cuando se despertaba ella quería poder volar hacia la luna ide y vuelta sin mirar hacia atrás. Pero la mirada de un extraño agazapado en el matorral la atemorizaba. Se quedaba encerrada en su casa. Temiendo a un ser oculto entre los arbustos.
Los miedos son increiblemennte irracionales. No se los ve. Solo se sienten. Se sienten en la misma piel. En los pies, en las manos. En los dientes sentís unas cosquillas extrañas. A veces le castañeaban. Despertaba así a las mascotas vecinas y un sin fin de ladridos y demás ruidos la sorprendían entrando a casa.
Aquella cosa. Aquel ser. Aquel fantasma siempre allí escondido entre las ramas. Nunca lo vió. No sabía que era. Pero los miedos son irracionales. Imposibles de entender. Sólo el escondido sabía que lo estaba. El pobre no se animaba a salir. La joven de dientes castañeantes y cabellos largos colror carbón se acercaba en puntitas de pie. Siempre con su largo camisón hecho de hilo de seda. Era una niña temerosa, jugando a la escondida. Los miedos son irracionales, pensaba. Nadie los ve. Sólo se sienten.

sábado, 26 de julio de 2008

domir

quiero poder gritar ahora!!
pero todos duermen ya... y hasta el tecleo es delator.
Es viernes y nadie hace más que descanzar... y yo que me acabo de desvelar. Me meto dentro y fuera de mi misma y encuentro apenas una cubetera llena de recuerdo. Busco una caje nueva en donde guardarla. No recuerdo que hacer.
Mejor me duermo

no hay titulo que pueda decir.

Su nombre era… miento. Su nombre es lo menos importante. No es necesario saberlo para poder entender lo que les voy a narrar. No importa su edad, no importa su aspecto, no importa su sexo. No importa absolutamente nada. Por que lo que les voy a contar le corresponde a todos y a cada uno de nosotros.
Quien lee, por lo general, en algún momento escribió. Es la necesidad del poeta. Es la necesidad de aquellos lectores adictos a las letras. Pero no todo el que escribe lee. Por lo general suele pasar al revés. Y esta persona, que no importa ni quien es, ni como es, ni qué le gusta, era uno de estos seres despectivamente llamados *raros*.
No lee, pero sí escribe. Apenas copia de un papel a otro lo que escucho. Y aprende letra a letra lo que escribe y cree inventar. No sabe que es escribir por que no sabe lo que es leer, de tanto oir, mi persona poco importante, tomado como espejo de tantas otras, copia y sella todos los libros ya leidos. Todo aquello que alguna vez leyó.
Ella calcula letra a letra. No busca en diccionarios y utiliza las palabras más ordinarias en cuentos insulsos, creyéndose parte de un gran mundo. A él le falta una parte de si mismo, se avergüenza de ella misma. Se desploma frente a los pies de grandes autores de libros no inventados por que cree que así puede apenas acercarse a su pluma.
Pero solo logra ser uno de los engranajes de aquellas maquinarias de producción en masa, de personas ordinarias, que pasan sus ojos por las páginas sin de veras estar leyendo.

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viernes, 27 de junio de 2008

colores


netamente ellos
llantos